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SOBRE TRES MUERTOS, DE MANUEL MACHUCA, POR ISAAC PÁEZ

Como cada vez que publico en esta web, más que hacer una reseña bajo parámetros académicos adecuados, mi intención es destacar con sencillez algo que creo que merece ser leído. Tres muertos (Ediciones de la isla Siltolá), de Manuel Machuca, es una novela honesta, meritoria en su ejecución y escrita con una calidad literaria que, en nuestro sur, cada vez se echa más en falta […].

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TRES MUERTOS: LIBRO DE LA SEMANA PARA EL GREMIO DE LIBREROS

La Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros ha elegido TRES MUERTOS como libro de la semana.

Cegal

Hay quien cree que hablar de la memoria, reivindicarla, equivale a coleccionar agravios, a desatar un rencor estéril, macerado a fuego lento. Que es mejor tapar las cosas, olvidarlo todo para empezar de nuevo. Esta hermosa novela, la cuarta del escritor sevillano Manuel Machuca, que publica ahora con La Isla de Siltolá, viene a desmontar semejante idea, quizás sin siquiera pretenderlo. Si tuviéramos que sintetizarla en una sola palabra, no habría duda: es una novela sobre el perdón y su grandeza. Pero intentemos explicarnos mejor. […]

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Gracias a Tomás del Rey Tirado y a El Gusanito Lector.

NO TE EQUIVOQUES AL LEER TRES MUERTOS

Esta sección se dedica a los análisis que críticos literarios y lectores hacen de forma extensa sobre la novela. A pesar de ser un intruso aquí , he creído interesante apostillar algunas cosas:

Quizás sea poner el parche antes de que salga el grano, quizás sea una percepción, o un temor que tengo, sobre el efecto que Tres muertos pueda tener, en especial, en mi entorno más cercano. Puede que sea también que en muchos encuentros con lectores en torno a mi anterior novela, Tres mil viajes al sur, las discusiones que se suscitaban se ceñían más a su carácter social o político que al literario y que esto haga saltar mis anticuerpos, pero creo que debo apuntar algunas cuestiones que entiendo importantes a la hora de entender el libro desde un punto de vista exclusivamente literario, que es como debería analizarse una novela antes de hacer otras observaciones. Mi intención es, en suma, separar el rábano de las hojas y de que se puedan quedar con la sustancia, con el rábano, más allá de que cada lector pueda concebir su respetable opinión y que le guste o no este rábano que se presenta.

Tres muertos no es en absoluto, siempre desde mi propia visión, una obra autobiográfica aunque albergue no pocos aspectos y circunstancias de mi vida. A pesar de que me reconozca un punto de vanidad, no creo que mi biografía sea tan interesante como para hacer una novela a la medida de mi ego. Cuando comencé a trabajar en ella, he de admitir que necesitaba superar algunos rencores familiares, los que cualquier persona pueda precisar superar, pero, y eso lo he sabido mientras se desarrollaba el proceso creativo, no necesitaba escribir para ello. Mucho más importante que eso, en lo que se refiere a mi intención literaria, era reflexionar, profundizar sobre una de las grandes heridas que en mi opinión tiene la sociedad actual y su modelo de convivencia: el perdón como forma de salvación personal, la venganza como castigo para verdugos y también para víctimas; incluso, como apunta una buena lectora, el valor y las consecuencias del silencio. Son estos temas los que trata Tres muertos, y para hablar de ellos, he utilizado como herramienta mi propia biografía. Mi biografía ha estado al servicio de la historia y no al revés. Si hubiera sido al contrario, no habría sido ético escribir una novela. Con unos folios para guardar en un cajón y leerlos de vez en cuando habría bastado.

Tres muertos trata estos temas. Bien o mal, con mejor o peor pulso narrativo, con voces más o menos creíbles, con mejor o peor uso del lenguaje, en definitiva, con mayor o menor calidad literaria. Pero estas han sido las motivaciones, más o menos conscientes de la creación. Estoy seguro de que en contacto con lectores emergerán otras intenciones inconscientes que ahora mismo no soy capaz de reconocer y que vendrán a enriquecer esta perspectiva, pero no es lo autobiográfico el fin sino el medio para llegar más allá. Por eso advierto, no te quedes ahí, no te equivoques. Tres muertos es, o al menos lo intenta, algo más. Como afirma D.H. Lawrence, olvídate del artista, quédate con la historia.

CRÓNICA DE UNA PRESENTACIÓN

Presentación de Tres muertos en el Mercado del Tiro de Línea el viernes 17 de mayo de 2019

En el corazón geográfico de esta novela tuvo lugar el lanzamiento de la novela Tres muertos. Allí, al lado del Bar La Mijita fuimos testigos de la salida a La Luz de la cuarta* novela publicada de Manuel Machuca. Así, en un mercado, los asistentes estábamos en dos grupos entre los pasillos de los locales, escuchando las primeras lecturas de cada una de las tres partes de esta nueva novela. Ahí también bailó maravillosamente Amparo Pérez Soldevilla y Alejandro Rodríguez nos deleitó con su interpretación de la caja flamenca.
Todo un entorno andaluz para el nacimiento de esta obra.


Era una noche casi estival donde ocupamos un espacio no habitual para el Arte. El olor de las frutas y verduras dio paso a tres lecturas que contenían, como dice el filósofo Byung-Chul Han, “el aroma del tiempo” contenido en las recientes letras de Machuca.


Dos comentaristas y tres lectores nos introdujeron en una charla con el autor mientras los asistentes ya tocábamos el libro con nuestras manos y tomábamos una que otra cervecita para apaciguar la sed. No solo la sed por el calor, sino la producida por la curiosidad de saber que nos contaría ahora Manuel sobre Tres muertos.

Las lecturas empezaron a obtener la atención de los asistentes… algunos buscaban ya en las páginas abiertas adivinar a qué parte correspondía las palabras que se pronunciaban.


Los comentaristas nos recordaron sus obras anteriores y coincido en que el escritor sigue su línea de reinterpretar mujeres. Nos conoce, se mimetiza, sabe escuchar con todos sus sentidos. Supongo que en su imaginación es casi un médium y se deja poseer por espíritus femeninos. Rompe las barreras del género en sí mismo. Demuestra que el género es una construcción social, difuminando los límites. Dijo la comentarista que le sorprendía de Manuel la capacidad de escribir desde una óptica femenina. Estoy de acuerdo con su sorpresa.


Quizás sus comentaristas hicieron énfasis en lo autobiográfico… quizás más por una razón geográfica que literaria, porque el Tiro de Línea, la calle Gerona, la Calle Zacatín son referencias comunes en su entorno cercano. Sin embargo, me gustaría que los lectores no se perdieran de los mensajes relevantes y de las cualidades literarias de esta obra, quizás por buscar las similitudes o las discrepancias con la vida del querido autor para muchos de los asistentes.

¡Tres muertos tiene un ritmo vital de muchas vidas! No es un retrato biográfico. Para nada cae en el exhibicionismo, más bien nos lanza un anzuelo para captar nuestra atención en temas que merecen ser reflexionados en estos tiempos de tanta velocidad y tan poca profundidad. Aparentemente nos hace creer que vamos a conocer la intimidad del autor, pero lo que sucede es que te hace transitar un viaje hacia tu propia intimidad. Parece una historia individual pero es una historia colectiva. Más bien es un documento que casi roza la crónica histórica, porque nos enseña a los no nacidos andaluces las entrañas de su cultura, los efectos devastadores de la confrontación, de la lucha de clases, de la desigualdad social y las verdaderas dificultades que las mujeres andaluzas han sabido superar el último siglo. A los granadinos y a los sevillanos, además, les da la oportunidad de mirarse en un espejo para reír y llorar de sí mismos. La picardía de Manuel aparece donde menos la esperas, enriqueciendo estas historias con gracia y emotividad.


Que no se confundan los lectores en buscar una autobiografía del autor… en esta novela hay mucha imaginación, muchos lugares y ficciones comunes y una riqueza literaria en las formas y en el fondo. La valentía del Manuel radica en mostrar partes de sus sentimientos honestos como herramienta narrativa pero también da lugar al arte literario, a moldear el lenguaje, a utilizar la ficción para soñar despiertos. Para encontrarnos con esos otros yo que no han sido, para que emerjan otras identidades. Así es Tres Muertos, polifacética, policromática, poliédrica… parece simple pero es la habilidad que tiene Manuel de presentar con sencillez la complejidad de la vida. Y lo mucho que nos determina a todos el aroma de nuestro tiempo. La sabia de la vida que nos toca beber según hemos nacido mujeres de aquí o mujeres de allá, en aquellos días o en nuestros días.

En Piedra de Sol, Octavio Paz hablaba del “olvidado asombro de estar vivos”, pues Manuel es asombrosamente hábil al capturar flashes de su propia vida para enseñarnos el poder que tiene la muerte para enseñarnos a vivir.
Que suerte tuvimos de aquel 17 de mayo de 2019, en el mercado del Tiro de Línea, los que vimos nacer esta obra que Manuel gestó para enseñarnos el asombroso valor de estar vivos.



Domingo, 19 de mayo de 2019


Entre Sevilla y Tenerife

Martha Milena Silva Castro

TRES FINALES PARA EXPLICAR EL PRINCIPIO Y LOS PRINCIPIOS DE VARIAS VIDAS

Mario Mendoza, escritor colombiano, dice que “la riqueza del lector es la multiplicidad interna, es la maravilla de entender que podemos ser más de uno”, se refiere a más de un yo. También dice que para que “uno no se repita de mala manera, hay que nacer y morir varias veces”. En ‘Tres Muertos’ Manuel Machuca nos da esta oportunidad a los lectores que solo la literatura otorga: que el yo pueda ser muchos, y que pueda ser posible nacer y morir varias veces.

Aunque Manuel diga que “hay mucho yo” en esta novela, considero que hay muchos “yos” y sobre todo personificaciones femeninas de quién está detrás de las palabras. El narrador se mimetiza en las mujeres de esta obra, en la esposa del Capitán Esmeralda, en la hija del Cabal, dejándonos a los lectores la tarea de elucubrar si encarna a estas mujeres porque quizás pertenecen su propia historia, o porque quizás son solo un producto de su imaginación literaria.

Propio de su estilo narrativo, también nos invita a encontrar las pistas que entrelazan a sus personajes, y no solo de esta novela sino de sus anteriores obras… parece que nos da más fichas de un puzzle de genealogías mientras nos describe travesías por las diversas capas de la sociedad andaluza del último siglo. Tránsitos entre el preludio, la guerra, la postguerra y nuestros días, narrados desde historias de vida que rozan lo autobiográfico. Curiosos son sus paralelismos, influidos por el realismo, quizás de Madame Bovary, o quizá de su propia vida, pero sobre todo paralelismos reflexivos sobre privilegios ganados y privilegios perdidos. Nos muestra otra vez, pero de manera diametralmente distinta, la muerte social, la soledad y la partida del mundo soñado, desde la intimidad del encuentro con la muerte. Pero aún así enfrentar la muerte, es lo que precisamente nos hace sentir más vivos… que nos les asuste el titulo, porque es un libro lleno de vida. Mejor dicho lleno de muchas vidas contadas y que merecen ser leídas.

Martha Milena Silva Castro

Residente en la Universidad de Ámsterdam