CRÓNICA DE UNA PRESENTACIÓN

Presentación de Tres muertos en el Mercado del Tiro de Línea el viernes 17 de mayo de 2019

En el corazón geográfico de esta novela tuvo lugar el lanzamiento de la novela Tres muertos. Allí, al lado del Bar La Mijita fuimos testigos de la salida a La Luz de la cuarta* novela publicada de Manuel Machuca. Así, en un mercado, los asistentes estábamos en dos grupos entre los pasillos de los locales, escuchando las primeras lecturas de cada una de las tres partes de esta nueva novela. Ahí también bailó maravillosamente Amparo Pérez Soldevilla y Alejandro Rodríguez nos deleitó con su interpretación de la caja flamenca.
Todo un entorno andaluz para el nacimiento de esta obra.


Era una noche casi estival donde ocupamos un espacio no habitual para el Arte. El olor de las frutas y verduras dio paso a tres lecturas que contenían, como dice el filósofo Byung-Chul Han, “el aroma del tiempo” contenido en las recientes letras de Machuca.


Dos comentaristas y tres lectores nos introdujeron en una charla con el autor mientras los asistentes ya tocábamos el libro con nuestras manos y tomábamos una que otra cervecita para apaciguar la sed. No solo la sed por el calor, sino la producida por la curiosidad de saber que nos contaría ahora Manuel sobre Tres muertos.

Las lecturas empezaron a obtener la atención de los asistentes… algunos buscaban ya en las páginas abiertas adivinar a qué parte correspondía las palabras que se pronunciaban.


Los comentaristas nos recordaron sus obras anteriores y coincido en que el escritor sigue su línea de reinterpretar mujeres. Nos conoce, se mimetiza, sabe escuchar con todos sus sentidos. Supongo que en su imaginación es casi un médium y se deja poseer por espíritus femeninos. Rompe las barreras del género en sí mismo. Demuestra que el género es una construcción social, difuminando los límites. Dijo la comentarista que le sorprendía de Manuel la capacidad de escribir desde una óptica femenina. Estoy de acuerdo con su sorpresa.


Quizás sus comentaristas hicieron énfasis en lo autobiográfico… quizás más por una razón geográfica que literaria, porque el Tiro de Línea, la calle Gerona, la Calle Zacatín son referencias comunes en su entorno cercano. Sin embargo, me gustaría que los lectores no se perdieran de los mensajes relevantes y de las cualidades literarias de esta obra, quizás por buscar las similitudes o las discrepancias con la vida del querido autor para muchos de los asistentes.

¡Tres muertos tiene un ritmo vital de muchas vidas! No es un retrato biográfico. Para nada cae en el exhibicionismo, más bien nos lanza un anzuelo para captar nuestra atención en temas que merecen ser reflexionados en estos tiempos de tanta velocidad y tan poca profundidad. Aparentemente nos hace creer que vamos a conocer la intimidad del autor, pero lo que sucede es que te hace transitar un viaje hacia tu propia intimidad. Parece una historia individual pero es una historia colectiva. Más bien es un documento que casi roza la crónica histórica, porque nos enseña a los no nacidos andaluces las entrañas de su cultura, los efectos devastadores de la confrontación, de la lucha de clases, de la desigualdad social y las verdaderas dificultades que las mujeres andaluzas han sabido superar el último siglo. A los granadinos y a los sevillanos, además, les da la oportunidad de mirarse en un espejo para reír y llorar de sí mismos. La picardía de Manuel aparece donde menos la esperas, enriqueciendo estas historias con gracia y emotividad.


Que no se confundan los lectores en buscar una autobiografía del autor… en esta novela hay mucha imaginación, muchos lugares y ficciones comunes y una riqueza literaria en las formas y en el fondo. La valentía del Manuel radica en mostrar partes de sus sentimientos honestos como herramienta narrativa pero también da lugar al arte literario, a moldear el lenguaje, a utilizar la ficción para soñar despiertos. Para encontrarnos con esos otros yo que no han sido, para que emerjan otras identidades. Así es Tres Muertos, polifacética, policromática, poliédrica… parece simple pero es la habilidad que tiene Manuel de presentar con sencillez la complejidad de la vida. Y lo mucho que nos determina a todos el aroma de nuestro tiempo. La sabia de la vida que nos toca beber según hemos nacido mujeres de aquí o mujeres de allá, en aquellos días o en nuestros días.

En Piedra de Sol, Octavio Paz hablaba del “olvidado asombro de estar vivos”, pues Manuel es asombrosamente hábil al capturar flashes de su propia vida para enseñarnos el poder que tiene la muerte para enseñarnos a vivir.
Que suerte tuvimos de aquel 17 de mayo de 2019, en el mercado del Tiro de Línea, los que vimos nacer esta obra que Manuel gestó para enseñarnos el asombroso valor de estar vivos.



Domingo, 19 de mayo de 2019


Entre Sevilla y Tenerife

Martha Milena Silva Castro

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